Si idea y oportunidad de negocio coinciden, la creación puede ser viable.
Para saber si la idea emprendedora es una oportunidad de negocio, hay que estudiar el mercado, testarla y tener en cuenta otras variables como la capacidad emprendedora, la existencia o no de una demanda suficiente para el producto o servicio que vamos a ofrecer y la posibilidad de disponer de recursos.
Capacidad emprendedora
A pesar de que no existe un perfil ideal del emprendedor/a, sí se puede identificar algunas habilidades en los que se puede apoyar el/la emprendedor/a.
Éstas son algunas de las características que denotan capacidad emprendedora:
Planificación.
Creatividad.
Capacidad de dirigir y motivar al personal.
Capacidad de trabajo.
Resistencia a la frustración.
Asumir riesgos.
Disponibilidad de tiempo.
- Capacidad de observación y análisis.
- Capacidad de adaptarse a los cambios.
- Capacidad de inspirar confianza a socios, colaboradores, clientes, proveedores, empleados, bancos...
- Confianza en sí mismo.
Saber elegir a los colaboradores y formar un verdadero equipo.
Capacidad para tomar decisiones.
Iniciativa y espíritu innovador.
Visión estratégica.
Estas cualidades son sólo una referencia. Lo importante es ser consciente de los riesgos y conocer el sector y el entorno del futuro negocio.
Demanda
La viabilidad de un negocio depende de su permanente adecuación a las necesidades del mercado.
Es necesario, por tanto:
- Conocer la demanda de los consumidores para identificar una oportunidad de negocio con futuro.
- Valorar si esa demanda es suficiente, si el mercado lo necesita, si no está saturado ya con la oferta actual, si el futuro negocio tendrá clientes, si éstos podrán pagar por esos productos o servicios y si estarán dispuestosa ello.
Recursos humanos, técnicos y económicos
- Recursos humanos: disponibilidad de los/las promotores/as del negocio y pensar en el personal necesario para llevar a cabo la actividad.
- Recursos técnicos: capacidad técnica, innovación del producto o servicio, marcas, patentes, etc.
- Recursos económicos: se debe decidir si se contará con financiación propia o ajena para cubrir las necesidades de puesta en marcha e inicio de la actividad.
En caso de optar por fuentes de financiación ajena, tener en cuenta las posibles ayudas que se ofrecen para el sector de actividad, y/o prever las garantías de que se dispone para obtener financiación bancaria (avales, hipotecas, etc.).