Destacamos en el proceso de creación de una EBT dos fases de actuación: el desarrollo de la tecnología y la puesta en marcha del proyecto empresarial, pasando por la elaboración del Plan de Negocio.
En una primera fase, debe analizarse si la nueva tecnología descubierta, aún siendo muy innovadora, es viable tanto técnica como económicamente, y si existe una necesidad en el mercado —una tecnología no es una empresa(2)—. Si las respuestas son positivas, deben definirse cuatro elementos fundamentales que conformarán el plan de negocio: qué producto/servicio saldrá al mercado, cómo se comercializará, organización del equipo humano y necesidades financieras. Llegado el momento de la puesta en marcha de la actividad empresarial, se presenta el que consideramos el punto más crítico en el proceso de creación de una empresa de base tecnológica: quién lidera el equipo humano. Habitualmente, es el equipo investigador quien lidera el proyecto empresarial con instrumentos y conocimientos de gestión limitados. En este proceso, existe un momento donde la apuesta del equipo investigador debe apuntar hacia un salto en sus responsabilidades y convertirse en empresario o, en su defecto, complementar el grupo con nuevas incorporaciones que aporten conocimientos en gestión empresarial. El equipo directivo de una empresa de alto crecimiento debe ser multidisciplinar y con un amplio conocimiento de su sector. Una vez iniciada la actividad, existen numerosos programas de apoyo, tanto nacionales como regionales, para ayudar y facilitar el paso de grupos de investigación a empresas de alto crecimiento.
(2) Juan Martínez Barea - CREARA Fundación San Telmo.