Se habla continuamente de crear empresas, pero tan importante como crear empresas es lograr que éstas se consoliden en el mercado y adquieran una dimensión que exceda el ámbito local. Las nuevas empresas cierran sus puertas a un ritmo del 10% anual. Así el primer año sobrevivirán un 90% y a los 5 años, tan sólo el 50% de las nuevas empresas seguirán en funcionamiento. Ante esta situación, es conveniente desarrollar los mecanismos necesarios para aumentar dicho porcentaje de supervivencia: el equipo emprendedor debe estar equilibrado en conocimientos técnicos y de gestión empresarial, elaborar el plan de negocio realista y meditado, así como realizar un análisis de la tecnológica, tanto técnico como con orientación al mercado, estudiar las necesidades de inversión del proyecto y la consecución de posibles fuentes de financiación en tiempo y plazo. Consolidar empresas innovadoras de base tecnológica fuertes es fundamental, pues, aunque en la actualidad su número sigue siendo muy reducido (1,8% del total a nivel nacional)(3), su importancia en los procesos de innovación es muy superior. Son ellas las que aceleran la introducción y madurez de las tecnologías, son generadoras de empleo de calidad, capaces de retener el talento de una región, e incrementan la competencia empresarial animando a otras empresas a trabajar su red de alianzas, renovar su cartera de productos y, en definitiva, acelerar su adaptación a un entorno cada vez más cambiante y global.
(3) Directorio Central de Empresas (DIRCE).